jueves, 11 de septiembre de 2014

Buitres y Rebecos


Hace unos días hablábamos de la peña Susarón, como un prólogo
de lo que nos ofrece esta parte de la montaña leonesa. También hace unos meses dedicamos una entrada a uno de nuestros animales favoritos, los Rebecos, realizada en parte por esa zona de la cordillera. Así que esta nueva entrada es complementaria a las dos anteriores.

Hace unos días subimos a de nuevo a la montaña buscando a los Rebecos. El día  amaneció con bastantes nubes, que al final acabaron cubriendo el cielo totalmente, y con bastantes grados menos de temperatura que los días pasados, lo cual fue de agradecer.

  
Decidimos empezar por las orillas del pantano de Vegamián  para buscarles en unas peñas próximas, entre la peña Susarón y las peñas Utrero y Armada.
  



Allí dimos con un grupo de hembras con sus pequeños y algún macho joven, que nos dejaron fotografiarles sin problemas.














En la misma zona conseguimos fotografiar a este bonito macho.






Después de estar un buen rato observándole seguimos camino para tomar altura.


Allí los rebecos nos dieron otra satisfacción al dejarse fotografiar de nuevo.










Más adelante nos encontramos con los guardas de la Reserva y unos cazadores que iban a por una hembra selectiva. Después de hablar con los guardas nos quedamos en lo alto viendo como se desarrollaba la entrada por debajo de nosotros, pues pensamos que si la cobraban podíamos sacar alguna foto de cerca a los buitres cuando bajasen a comer las vísceras, ya que estas aves están acostumbrados a relacionar de inmediato disparo con comida.

Como habíamos supuesto al ruido de los disparos (fueron varios pues el que tiraba debía ser bastante malo) aparecieron los buitres, la única pega es que se estaba acercando una buena tormenta que además de limitarnos la visibilidad acabó descargando e hizo que los buitres desapareciesen de nuestra vista.


A pesar de que estábamos a bastante distancia pudimos ver como los rebecos en su huida acometían paredes verticales sin ningún problema.


Cuando cobraron la hembra del rebeco, los guardas la bajaron de donde había quedado y nos dejaron las vísceras en una zona que habíamos acordado y que nos permitiría acercarnos a unos 50 mts por un camino para intentar fotografiarles desde el coche. Después cuando terminaron de hacer su trabajo de toma de datos y muestras se fueron.

Nos acercamos hasta unos 200 mts y estuvimos casi una hora aguantando el chaparrón, pero nada más que paró de llover los buitres aparecieron de nuevo de la nada y comenzaron a sobrevolar la comida.


Cuando bajaron, cosa que ocurrió rápidamente pues los pobres debían de estar hambrientos, nos acercamos con el coche, y aunque tardamos solo unos segundos en llegar casi no les vemos comer, pues apenas les duró el aperitivo 2 ó 3 minutos, no obstante aún pudimos tomarles unas cuantas fotos.






Después de comer se quedaron un momento observando y finalmente desaparecieron.




Cuando todo volvió a la normalidad nos dirigimos a otra zona donde estuvimos viendo más rebecos, como este grupo de machos aunque ya bastante lejos.


Por encima de ellos, aún más lejos, estaban estos tres ciervos, ya que en esta época y por esta zona los venados suelen estar más altos que los rebecos.


Pasamos un día entretenido viendo cantidad de animales y regresamos pensando ya en lo poco que queda para la berrea, así que estamos esperando de nuevo esas semanas en las que disfrutaremos oyéndoles, e intentaremos buscarles y rececharles para tratar de conseguir alguna foto como las del año pasado, que aunque no tengan una gran calidad debido a la distancia a la que las tomamos para no molestar a los animales, para nosotros verlas es revivir el "sonido del monte" y los momentos vividos.  


Hasta la próxima.





  









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