lunes, 27 de marzo de 2017

Miradas


Pertenecemos a la gran familia de los mamíferos, y entre otras cosas tenemos algo

de lo que carecen otras grandes familias, en este caso se trata de poder mostrar determinados sentimientos con la expresividad del rostro, en la que los ojos es decir la mirada, juega el papel principal. 

A continuación expongo mi opinión sobre lo que yo interpreto y lo que para mi suponen esas miradas, sobre todo cuando consigues cruzarla con la de un animal salvaje.






Obviamente para apreciar esas mirada deberemos acercarnos a una distancia a la que podamos ver claramente sus ojos, y eso no es fácil pues sus sentidos, vista, olfato y oído, muchísimo más desarrollados que los nuestros ocasionarán que acercarnos a ellos sin que nos detecten sea muy difícil salvo que se trate de jovencitos inexpertos, pues debido a la presión que ejercemos sobre ellos casi todos los animales salvajes han fijado una distancia de seguridad considerable para poderse poner fuera de nuestro alcance.






A los que nos gusta la Naturaleza intentamos no interferir en el comportamiento normal de los animales respetando esa distancia que ellos han marcado para que nuestra presencia no les resulte molesta, pero hay veces que por circunstancias podemos acercarnos a unos pocos metros de forma que podemos distinguir claramente sus ojos. De todas formas eso quiere decir que es cuestión de segundos que si no nos han detectado lo hagan, y entonces es cuando se produce ese momento mágico en que nuestras miradas se cruzan. Sin embargo y salvo que les hayamos asustado la mayoría de las veces no huirán despavoridos como cabría esperar, ya que se ha reducido tanto esa distancia de seguridad que ellos tienen marcada sin que les hayamos hecho daño, que quizá en su cerebro la alarma haya desaparecido, entonces nos observarán durante unos segundos, y si no hacemos nada se irán más o menos tranquilos dependiendo de la presión que hayan sufrido por otros comportamientos de los humanos.



Esos pocos segundos en que nuestras miradas se encuentran, suponen para mí sentir una sensación difícil de explicar que solamente conocemos los que hemos tenido la suerte de experimentarla, y eso es algo que debería ser sentido por todos, pues estoy seguro que así se evitarían muchas de las salvajadas que nuestra especie infringe a las demás.


Desde luego esa mirada no tiene nada que ver con la que puedes ver en un zoológico, donde podríamos apreciar en los ojos de los presos resignación, tristeza, indiferencia, o incluso odio, y por supuesto tampoco con la de un animal acorralado en que solamente el miedo se reflejaría patentemente en sus ojos.



Esa mirada de la que yo hablo es la misma que cruzarían dos especies distintas cuando coinciden, una mirada que podría reflejar diferentes cosas que sería bonito descubrir, aunque la mayoría de las veces tendremos que quedarnos con la que expresa simplemente curiosidad, pero lo más importante, será una mirada carente de miedo.





Dependiendo de la especie de que se trate, esa curiosidad se hará más o menos patente, por ejemplo a los corzos les puede totalmente, y si no han visto claramente que eres te observarán hasta averiguar que es esa "cosa", desgraciadamente esa curiosidad innata en ellos es lo que a muchísimos les ha costado la vida. 





Aunque hay otros que no les van a la zaga en ese sentido, la curiosidad les puede y de alguna manera les obliga a volverse a observar que es eso que no han visto claro. Son miradas interesantes y simpáticas.




También hay otros mamíferos cuya mirada es mas "vacía", o al menos a mi me lo parece, aunque me imagino que para muchos no dejará de tener también su expresividad. 






Sin embargo, en mi opinión, una de las miradas más interesantes es la que nos ofrecen algunos pequeños depredadores. Hay quien los consideran dañinos y sanguinarios, pero cuando les miras a los ojos cuesta ver esa fiereza con que algunos los describen.






La forma más fácil de apreciar todo esto es cuando tienes un sitio donde esperarles permaneciendo oculto, y has conseguido que sean ellos los que se acerquen. De alguna manera terminarán sabiendo que estamos ahí, pero también de alguna forma intuyen que no queremos hacerles daño. 

Quizá los zorros sean unos de los animales más representativos en este sentido, ya que su astucia está constatada y sufren una persecución tremenda por determinados colectivos humanos, pero sin embargo y a pesar de eso nos llegan  a admitir en su entorno.


Cuando después de semanas o meses has conseguido integrarte en el territorio de estos animales, te das cuenta que para ellos eres una especie más de la que obviamente recelan igual que de cualquier otra que sea más grande que ellos. Saben perfectamente dónde estás ya que casi siempre te han oído llegar y además siempre te huelen, pero te admiten y solamente se paran a mirar unos segundos hacia dónde estás antes de seguir con su campeo, es entonces cuando a pesar de no tener la misma expresión facial que otros cánidos, sus ojos acaparan todo el protagonismo y puedes ver en ellos el verdadero aspecto de estos astutos animales, que como la de los otros depredadores se aleja mucho de parecer la de un animal sanguinario.







Todavía no he podido observar de cerca la mirada en nuestros "grandes": Osos y Lobos, pero imagino que tiene que ser algo muy especial y espero poder hacerlo algún día, eso si, con la misma seguridad y teniendo el mismo respeto y prudencia que sienten los zorros hacia nosotros. Hasta que llegue ese día me tendré que conformar con verles de lejos, e imaginar como será esa mirada.



Esto ha sido todo, espero que os haya gustado y hasta la próxima.


2 comentarios:

  1. Bello y muy didáctico reportaje, enhorabuena y gracias por compartir tan extraordinarias imagines.

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